Goodbye privacy

Culture 13/09/07

Adiós a la privacidad

Esta semana pasada, 6 al 10 de Septiembre, los Utani nos escapamos como cada año a ARS ELECTRÓNICA, forum mundial de arte y últimas tecnologías que se celebra en la ciudad de Linz, Austria.

Cada edición gira en torno a un tema que, además de servir de telón de fondo a las propuestas artísticas, propicia también cierto diálogo. Un debate que surge al asomarte a esta ventana de últimas tendencias tecnológicas y artísticas, donde se revelan muchos aspectos de comportamiento social realmente interesantes.

Este año el tema central era “Goodbye Privacy” (“Adiós a la privacidad”). El fin de la intimidad es realidad social palpable que empieza a despertar la movilización social global. La privacidad, sobre todo entre las nuevas generaciones, empieza a ser un bien escaso.

privacidad.jpg

En esta sociedad de la información que habitamos se está vendiendo la intimidad a cambio de la conectividad. El espacio privado se cambia por notoriedad en píxeles. Pero, ¿a qué precio? Por ahora al precio de una tarifa plana. Pero debemos reflexionar sobre el coste que tendrá llevar dignamente una doble vida: una en el mundo real y otra virtual, muy intensa, activa y conectada, en el futuro.

Hoy el que trata de salvaguardar su intimidad o privacidad en cierta manera esta desconectado socialmente o puede perder la posibilidad de tener-como apunta Javier Cremades en su libro- una parte del “micropoder” que adquiere toda persona conectada.

Second Life”, “Flickr”, “Youtube”, “My Space”, “MSN Messenger”, son algunos de los espacios, entre los miles de redes que existen, donde perdemos de manera voluntaria nuestra privacidad. Donde nos dejamos observar al mismo tiempo que observamos aspectos íntimos de los demás. Espacios sin tabiques, sin fronteras, levantados por píxeles para libre acceso de todos los que hayan decidido perder, como la virginidad, su privacidad.

Millones de ventanas abiertas para que millones de “voyeur legales” entren y deambulen de vida en vida como abejas para ver en Flickr las fotos de la familia Ruiz o Jahenssen este verano en Menorca, los pinitos musicales de cuatro adolescentes en Youtube, la exposición de pintura digital de un amigo de un amigo en “second life” o un blog chino donde su autor cuenta su experiencia personal en la plaza de Tiananmen y un largo etcétera. Los contenidos de la Enciclopedia Británica son desbancados por la nueva “enciclopedia del pueblo y para el pueblo”, la Wikipedia. ¿Preferimos variedad a calidad en los contenidos? ¿Nos fiamos de la cantidad de información hipertextualizada en la red por desconocidos “maestrillos” a la aportada por expertos de una materia? La sociedad tenía necesidad de hablar, cuestionarse las cosas, dialogar, compartir, participar, desnudarse. Sociabilizar en lugar de privatizar. Debatir discursos en lugar de escucharlos. Ahora cuenta con los medios para hacerlo.

Mantener por otro lado tu privacidad sin compartir o ceder tus conocimientos o experiencias es como pretender ser socio de un club nudista pero andar por la playa vestido. Hoy parte de nuestro conocimiento es nutrido por un suministro incesante de información muchas veces cedida por otros usuarios desinteresadamente. Aprendemos o podemos crecer como profesionales gracias a los avances de otros. El ADN de nuestro aprendizaje esta formado por una cadena de cientos de miles de “profesores”. El movimiento llamado “Open source”-código abierto- es una evidencia clara de que la sociedad puede avanzar y evolucionar sola sin tener que depender de gobiernos, multinacionales o marcas. El “yo me lo guiso, yo me lo como” es hoy más que nunca adaptable a una sociedad que hoy podría ser autosuficiente o bastante independiente de los mercados de consumo.

Hemos visto en Ars Electronica como una comunidad online de actualmente 1.600 personas-www.theoscarproject.org- comparten conocimiento, gracias a los principios básicos del open source, para desarrollar un nuevo modelo de automóvil sin patente. Demostrando a su vez que hay cientos de gadgets o accesorios que sobran a cambio de simplicidad y funcionalidad. ¿Un claro ejemplo de proyecto de desarrollo sostenible participativo? Creemos que sí. Si ahora 1.600 usuarios construyen coches, ¿qué harán cuando sean 100.000?

Otro proyecto destacable es “Dropping Knowledge”-www.droppingknowledge.org- una plataforma web que invita a la sociedad global a preguntar o responder cuestiones, compartir ideas y comenzar iniciativas. Un amplificador social que ofrece conocimiento sin censuras de ningún país y ofrece la posibilidad de que actuemos responsable y socialmente dentro de una red internacional. De esta forma, uno se da cuenta de que, más allá de su procedencia, hay muchas coincidencias en cuanto a inquietudes, miedos o necesidades.

La perdida de nuestra privacidad a cambio de información y conocimiento está provocando un pulso entre realidad y ficción. Positivo en muchos casos, inquietante en muchos otros.

Paradojas como la que esta pasando en los colegios en donde alumnos de una misma clase pueden llegar compartir sus más íntimos secretos a través del Messenger pero luego no dirigirse la palabra en el “mundo real”. O personas que prefieren conocerse más fondo a través de su “avatar”(o álter ego virtual) durante unas sesiones en el “Second Life” antes de tomarse una cerveza cara a cara en un bar. O los que prefieren en “My Space” dar los primeros datos informativos de rigor a una posible pareja y ahorrarse las formalidades antes de un primer encuentro. La cara y la cruz de un acontecimiento sociológico que se incuba a nivel global y que tiene visos de convertirse en las formas comunes de obrar y relacionarse de este siglo XXI que comienza.

La tecnología sociabiliza pero al mismo tiempo distancia o enfría. Nos acerca a muchas personas y culturas pero nos sirve a su vez de pantalla protectora, nos evita el cara a cara muchas veces incómodo y comprometedor. ¿Acabaremos siendo cada vez más sociables en la red y más individualistas en nuestras vidas “físicas”? Indudablemente encontrar un punto medio adecuado para actuar y ser personas equilibradas entre nuestra vida virtual y real será tarea de padres y educadores de cara a las nuevas generaciones. A los no tan jóvenes nos toca, mientras tanto, ser la generación que le dijo adiós a la privacidad.

Utani

Comments (2)

Estamos volviendo a un pasdado que creiamos olvidado.
Lo digo en referencia a que la situacion que Utani nos describe, se parece a la vida hace no demasiados años en los pueblos.
No había privacidad;los “blogs” de las comadres era continuados e intensivos, pero por otra parte los prejuicios sociales actuaban como freno para una vida plena.
Es dedcir que, de una parte,todos sabían todo y de la otra, muchos ciudadanos guardaban para si sus más intimos anhelos e ilusiones.

gerard 2007-09-13 3.28 pm

mmm…
de acuerdo con que la tecnificación de la sociedad genera cambios en la manera de relacionarnos entre nosotros y con el mundo (con el mundo!). mientras que no hace mucho, uno debía cruzar umbrales para ver habitaciones, ahora puede ver la habitación, el edificio y su entorno sentado en su propia nube… todo en modo esquema, eso sí.
lo de la privacidad… ya es otra cuestión. perdemos (perdemos?) privacidad en tanto que entregamos pequeñas porciones de nosotros mismos. elegimos la faceta más adecuada en cada caso; para justificar o demostrar el peso de nuestras opiniones (desafortunadamente a veces, todos nos rendimos al aval de la teoría aprendida), o quizá para lograr nuestros objetivos (conectar con un eventual compañero, por ejemplo). pero ¿no es lo mismo que hacemos en el mundo real?
otra cosa muy distinta es el uso (o abuso) al que estamos expuestos al publicar nuestros perfiles. en el mundo real nos sometemos inevitablemente a la opinión; en el digital, a la publicidad.

Bàrbara 2008-01-11 1.42 pm

Post a comment