Archive for February, 2009

Somos unos ilusos si pretendemos creer que continuaremos abrazados al “patron oro” o “patrón consumo”. como si fuéramos niños que pedimos nos levanten un castigo, esperamos que los políticos le pongan fecha al fin de este incómodo paréntesis para devolvernos de nuevo a nuestro “super ritmo de vida”
No nos hemos podido resistir a postear este artículo del sociólogo Manuel Castells, publicado el pasado sábado 21 de Febrero en la Vanguardia, donde explica claramente el fin de una ilusión. El que no quiera aceptar que cerramos una etapa y se abre una nueva era, verá este artículo como un discurso catastrofista, una broma de mal gusto. Nosotros seguimos pensando que de toda esta crisis general, hay un montón de signos de esperanza y oportunidades sociales y humanas. Esperemos que esta vez sean para todos y no de nuevo para unos pocos.
“Vivimos en una peligrosa fantasía. A saber, que esto es un mal trago, pero que en unos meses o máximo un año la crisis económica habrá pasado y todo volverá a ser como antes. Pues no. Nunca volverá a ser como antes. Técnicamente hablando, la expansión capitalista global reciente se ha debido a tres factores interrelacionados de los que ninguno funciona ahora. Primero, la demanda ha inducido dos tercios del crecimiento del PIB. Segundo, esta demanda ha sido posible por crédito fácil de instituciones financieras con escasa supervisión. Tercero, la rápida expansión de la demanda y el incremento salarial no han suscitado presiones inflacionistas porque el aumento de la productividad es resultante del cambio tecnológico y organizativo de la “nueva economía”.
El potencial de innovación tecnológica aún existe, pero como se ha secado el caudal de capital riesgo ya no se traduce en proyectos emprendedores y por tanto los incrementos de productividad pasan por eliminar empleo en lugar de resultar del aumento de eficiencia. El crédito a particulares y empresas ha caído en picado porque el sistema financiero global, en el que estamos todos aunque sigamos proclamando las bondades de nuestro propio sistema financiero, está en situación de quiebra. Sin la ayuda de los gobiernos, las bancarrotas se producirían en cadena, en España también, por la interpenetración entre nuestra banca y la banca internacional (por ejemplo, a través de Morgan Stanley, de Citigroup o de ING Barings). Por consiguiente, las ayudas públicas se quedan empantanadas en los bancos, que se protegen acumulando reservas, y sólo llegan a los inversores y consumidores con cuentagotas. Unas gotas que no bastan para crear empleo ni pagar salarios. Y por tanto, con un 20% de paro y los salarios congelados no hay forma de sostener la demanda, cae el consumo y se seca la principal fuente de crecimiento económico de la última década.
Y como el mundo se ha hecho global, lo que sumaba de un país a otro ahora resta de un país a otro. No es el fin del mundo, pero es el fin del consumo. No habrá que apretarse el cinturón, porque estaremos tan escuálidos que los cinturones que tenemos se nos caerán de grandes. Esto no es una predicción, sino pura constatación de los datos actuales. Estamos cambiando de modelo económico y por tanto social.
No es que salgamos del capitalismo, sino de la forma de capitalismo global que ha caracterizado el mundo en los últimos veinticinco años. Un modelo triunfante, de idolatría de un mercado al que se le suponía un automatismo benevolente de creación y reparto de riqueza y, de paso, garante de la libertad individual, conectando países a lo largo de su marcha triunfal en todo el planeta, obviando gobiernos y desoyendo reguladores, propulsado por una revolución tecnológica también teñida con tintes libertarios. Vanidad y todo vanidad. Ha bastado una crisis inmobiliaria vinculada a una crisis hipotecaria para que todo el castillo de naipes construido a partir de derivados financieros desintegrara el casino global en el que nos habíamos montado. Y en unos meses, los más arrogantes banqueros, corredores de bolsa y ejecutivos de multinacionales han suplicado a los gobiernos una intervención de una magnitud sin precedentes, so pena de quebrar sus empresas. Incluso han pasado por todas las humillaciones necesarias para salir del atolladero. Y esto no hace más que empezar, porque el agujero financiero es de tal calado que serán necesarias nuevas inyecciones de fondos en los próximos meses. No debería la izquierda regocijarse por esta hecatombe potencial del capitalismo financiero.
La última vez que se produjo una crisis de esta magnitud las consecuencias políticas fueron el nazismo, el fascismo y una atroz guerra mundial. La historia no se repite y todo depende de lo que hagan gobiernos, empresas y ciudadanos en los próximos meses. Pero habrá que andar con mucho cuidadito de no caer en la demagogia en la que han caído los republicanos en Estados Unidos intentando bloquear el plan de Obama so pretexto de que crea déficit. Una verdadera desvergüenza después de que la administración republicana, que heredó un país con superávit, acumulara un billón de dólares de déficit en tan sólo ocho años… Entonces, ¿qué hacer? Las medidas actuales son actuaciones de emergencia para evitar el colapso. Pero a partir de ahí habrá que ir configurando otro futuro, más estable, fundado en otro estilo de capitalismo en el que el sistema financiero ocupe un papel de apoyo y no de motor. Y en el que el cálculo del crecimiento incluya una contabilidad ecológica y social no sólo monetaria. En donde la regulación de la economía esté en manos de una administración transparente y participativa en la que los ciudadanos puedan depositar la confianza que ahora han perdido en relación con sus bancos. Esta semana el principal semanario de Estados Unidos, Newsweek,titulaba su portada con un provocador “Ahora somos todos socialistas”. Tampoco es eso, porque el socialismo real fue todavía más destructor e inestable y los socialistas pragmáticos en el poder en Europa también se montaron alegremente en el desenfreno financiero y en la creencia ideológica en un mercado milagrero. Eso sí, con Estado de bienestar y redistribución de riqueza por vía fiscal.
Pero ese modelo tampoco puede funcionar, porque no se acumula suficiente capital para subvencionar un paro del 20% o más durante un periodo indefinido. Y el endeudamiento público para financiar el colchón anticrisis se hará insostenible. De hecho, la Comisión Europea ya está expedientando a España por superar ampliamente los límites permisibles de endeudamiento. De modo que sabemos de dónde salimos pero no adónde vamos. Lo único seguro es que su consumo de bienes y servicios bajará y su tiempo para vivir aumentará. A condición de que no se haya olvidado de vivir y no le atenace la angustia de cómo salir del entramado de deuda en el que perdió sus mejores años. Después de la crisis económica, la esperanza de una nueva cultura.
Manuel Castells
Observatorio Global
La Vanguardia, 21 de Febrero de 2009
Hace unos días el departamento de innovación social del blog EUSKADI-INNOVA, se interesó por nuestra aventura en Utani y nos entrevistó. La verdad es que no era nuestra idea subir al blog una entrevista sobre nuestras aventuras, pero los amigos y cercanos que la leyeron coincidían en que era una buena foto fija de lo que estábamos haciendo y explicaba de forma más clara la idea del proyecto. Algo que ha costado hasta ahora que entienda la mayoría. Así que aquí va el “corta y pega” de la entrevista (si la quieres ver desde su blog entra por aquí):

“Nuestro objetivo es ofrecer ideas, plantar semillas para que los demás sigan cultivándolas”
Angel Herraiz, Utani
Definís Utani como un laboratorio social, ¿qué es lo que hacéis?
En Utani trabajamos buscando tres objetivos: ser útiles a la sociedad, que la tecnología sea fácil y humana y tenga más longevidad en el tiempo en lugar de ser tan complicada, y finalmente buscamos que lo que hacemos sea bonito porque creemos mucho en la parte emocional, en los sentidos, en la parte mágica de las cosas. Son tres ingredientes: utilidad, facilidad y sensibilidad. Tenemos en marcha proyectos enfocados a la cultura donde tratamos que ésta se acerque a la sociedad porque creemos que está muy lejos, se siguen colgando cuadros y la sociedad va por otro camino y a otra velocidad. Estamos tratando también de humanizar los hospitales con proyectos pediátricos con niños, y trabajamos temas relacionados con las generaciones, y con la educación.
Hace poco estuvisteis en LABoral, el Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón con el proyecto Ánimo, un taller de animación dirigido a personas con problemas de aprendizaje. ¿En qué consiste?
Ánimo está dentro de los proyectos educativos. Es una fórmula para retar la imaginación de los chavales, sean estudiantes o personas con problemas de aprendizaje. Consiste en un proyecto de animación donde hacemos pequeñas películas de una forma muy sencilla, con una tecnología muy intuitiva. Eso es lo que proponemos, una herramienta para que el profesor o el dinamizador estimule a través de la imaginación a chavales que están acostumbrados a las consolas y los juegos, que pueden ser magníficos, pero les viene todo dado. En este caso se encuentran con un papel en blanco o con una fórmula para guionizar y dimensionar un concepto. Queremos romper la unidireccionalidad, que a mitad de clase el profesor les rete en grupo preguntándoles “¿y ahora como convertís en animaciones lo que yo he explicado?” y todos participen en un proyecto de comprensión más plástico y estimulativo.
En LABoral estuvimos trabajando una semana con cien personas de diferentes centros con problemas de aprendizaje de todo tipo y la experiencia para nosotros fue muy buena, estaban orgullosos de los resultados, por muy sencillos que fueran. Nos encantó que con sonrisas o caras de satisfacción te digan que no estás haciendo el chorras, que es algo útil para ellos.
¿Cómo hacíais la animación?
Se trataba de hacer una animación muy sencilla, se puede hacer con las manos o con cualquier objeto porque consiste en una cámara que proyecta en una pared grande lo que tú estás moviendo, así que puedes utilizar lo que quieras. La idea es que puede estar en centros culturales, en clases o en escuelas de educación especial, pero la parte del profesor o dinamizador es básica, tiene que pensar y guiar la actividad, hacer un poco de crupier, no dejarlo como un simple juguete sino sacarle provecho.
Ánimo también está en un centro cultural de Birmingham.
Sí, y es lo mismo pero con más complejidad tecnológica porque en la animación participa una persona que hace de director de la película, moviendo las piezas y otra persona que a la vez que mira, también interactúa. Está en la galería The Public, donde se abrió una propuesta para que artistas digitales crearan instalaciones fijas donde la gente pudiera participar, crear una interacción entre el centro cultural y la sociedad. Entramos gracias a la colaboración de Zachary Lieberman, un artista americano que nos animó a meternos allí y nos ayudó tecnológicamente con la instalación. De ahí salió el experimentar en colegios públicos con una versión más sencilla, que para nosotros es lo más interesante del proyecto. La instalación de The Public es una versión más lúdica, más divertida, pero no es tan útil porque es demasiado compleja para introducirla en las clases.
Dentro de la educación tenéis también el proyecto Mesosfera, una mesa de aprendizaje.
Yo creo que esto tiene su origen en un arrebato por lo que he sufrido como estudiante y ahora estoy sufriendo como padre, que veo a los niños memorizando y pasándolo fatal con las capitales y las multiplicaciones y pienso ¿todavía estamos así? ¿Por qué? Si hay una tecnología que ellos conocen y que abre la posibilidad de metodologías más creativas. Pero preguntamos a profesores y directores y te das cuenta que hay mucha desorientación, hay miedo en este sentido porque ven que los estudiantes han tomado la avanzadilla y dominan unas tecnologías digitales que ellos conocen muy poco, algunos incluso han dado por perdida esa lucha.
Tenemos un 33% de fracaso escolar por desmotivación, por aburrimiento y eso es tremendo
Eso es lo que nos ha llevado a crear Mesosfera, que no es más que una herramienta. Se trata de una propuesta metodológica grupal multitáctil que sirve de punto de encuentro entre el profesor y los alumnos. El profesor da una explicación y después se lleva a un grupo de alumnos a este espacio y juntos participan de una actividad para enriquecer la teoría. Es una mesa táctil que no tiene contenidos ni está enchufada a internet, simplemente tiene unas funcionalidades para que los alumnos poco a poco vayan poniendo ingredientes juntos y eso se vaya enriqueciendo, como un plato cocinado por todos. Es una forma lúdica e interactiva de aprender, donde todos pueden dar su opinión y extraer una conclusión, generando una actividad de comprensión en vez de limitarse a escuchar. La mesa no es para nada el sustituto del profesor, es su aliado, porque sino tiene gracia o piensa un poquito en cómo hacer esa actividad será igual de aburrido en la mesa que en clase.
Mesosfera.
Ahora lo estamos testando en colegios, hemos estado en Sevilla y quizá dentro de poco estaremos también en LABoral. Nuestro objetivo no es vender una mesa, sino ofrecer caminos, ideas, que los demás puedan seguir enriqueciendo, los resultados que buscamos son a medio y largo plazo.
Trabajáis también en la humanización de los hospitales, con el proyecto Medicina de los Sentidos en el hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona, ¿en qué consiste?
En este proceso estamos aprendiendo mucho, es como una nueva profesión y tenemos que ser muy modestos y escuchar mucho. Cuando nos acercamos a Sant Joan de Déu encontramos un colaborador impresionante porque allí están haciendo cosas espectaculares. Poco a poco están introduciendo payasos, musicoterapeutas, arteterapeutas, están dándole la vuelta al espacio, humanizándolo. Estas terapias alternativas, o más humanas, que en realidad deberían ser normales, se están integrando dentro del cuadro profesional porque se está comprobando que son totalmente eficaces. En Sant Joan de Déu los payasos llegan cada mañana, se ponen la bata y como profesionales que están ahí en nómina tienen una reunión, van a ver la lista de niños que se operan ese día y se reparten las labores. Y ves que el cirujano, para quien al principio era surrealista tener a un payaso en su quirófano, ahora si no está ahí llama para que venga. Aquí también es necesario un cambio de mentalidad de los profesionales, el médico tiene que asumir estas nuevas situaciones porque son positivas.
Con ellos estamos construyendo un proyecto pensado con tecnología digital, para que los niños se sientan en un refugio y su estrés y ansiedad desaparezca, aunque todavía está en fase embrionaria. Se dirige a crear experiencias donde el doctor y el paciente puedan comunicarse mejor porque vemos que hay un vacío muy importante entre los chavales y los médicos, no se acaban de encontrar herramientas nuevas para que se comuniquen bien, para que el paciente conozca su enfermedad y la acepte, en seguida se recurre al peluche y los juguetes y ahí creemos que hay un camino importantísimo por recorrer. Queremos acercar el lenguaje de los médicos al que utilizan los niños
¿Habéis encontrado ejemplos similares inspiradores en otros hospitales?
Aquí, a nivel nacional, creo que se están haciendo muy pocas cosas. En Estados Unidos están súper acostumbrados a este tema, claro que son hospitales privados y eso hay que tenerlo en cuenta, pero en los pasillos ves a niños con un triciclo que lleva el suero incorporado, un juguete que se ha fabricado para que el niño lo lleve cuando está hospitalizado y pueda ir corriendo por los pasillos, o ves las habitaciones, cómo están pensadas para que se sientan como en casa. Hay más cultura en este sentido y el concepto de humanizar los hospitales no se entiende porque ya lo tienen integrado en su forma de diseñar el espacio y ofrecer servicios. En Inglaterra y el norte de Europa también está más extendido, se están probando cosas con tecnología interactiva, como un pasillo hacia el quirófano donde a través del movimiento los techos van cambiando de color para que el niño vaya distraído.
Has hablado también de proyectos relacionados con las generaciones.
Hace un tiempo estuvimos iniciando un proyecto con gente mayor en colaboración con la fundación Viure i Conviure de la Caixa de Catalunya. Vimos que a la gente mayor lo que les falta son personas que les escuchen, tienen mucha necesidad de contar cosas, que además pueden ser súper interesantes, pero muchos de ellos están en una residencia donde se sienten aparcados y todo ese conocimiento se queda ahí cada vez más apagado. Todavía es más difícil cuando estamos viendo que la tercera generación se está juntando con la cuarta, personas muy jóvenes jubiladas conviviendo en espacios sociales con gente que vivió la guerra civil jugando al dominó. Ellos no quieren estar moviendo fichas, quieren mover ficha en la vida, se sienten que pueden seguir aportando a la sociedad. Propusimos a la fundación lo que llamamos una “caja de voces”, un proyecto de memoria llevado a internet donde grabábamos una especie de cápsulas informativas con las cosas que tenían para contar. En esta nube de tags había desde información sobre macramé hasta testimonios sobre la batalla del Ebro, bricolaje, métodos para cultivar bien,… Miles y miles de conceptos para que los jóvenes tuvieran acceso a este archivo de memoria virtual. El proyecto lo iniciamos a nivel de Catalunya, pero hubo una coincidencia, el Ministerio de Industria inició el mismo proyecto con muchísimo más presupuesto a nivel nacional y entonces lo paramos. Aún así esperamos poder continuarlo, abriendo otro camino.
En vuestra web habláis mucho de ideas y proyectos que os gustan y os inspiran, como el laboratorio Waag Society de Amsterdam.
Es un medialab donde trabajan con la tecnología a nivel social en muchas áreas y para nosotros es una referencia, todavía no los conocemos pero tenemos muchas ganas de hacer algo con ellos. En general en Europa el sector social está mucho más trabajado, con más profesionales y más capacidad de desarrollo. También nos interesa mucho lo que están haciendo en el Citilab de Cornellá, un laboratorio social en la ciudad donde utilizan la tecnología para adaptarla a la sociedad, ofreciendo un espacio intergeneracional y multisectorial para tejer soluciones nuevas, creo que están haciendo cosas muy interesantes.



Utani is the initiative of a group of people aspiring to improve people’s day to day life a little. We bring to life useful (útiles), easy (fáciles) and attractive (bonitas) ideas for different social groups and their needs.
"Animo"
"Animo" es un proyecto lúdico de aprendizaje y comprensión.
"Mesosfera" Proyecto lúdico interactivo planteado para estimular y hacer más divertido el aprendizaje en la educación.
"Animo" THEPUBLIC, UK
Nuestro proyecto de aprendizaje y animación adaptado a un espacio artístico en Inglaterra.
La medicina de los sentidos
trabajamos en un proyecto para hacer más agradable y soportable la hospitalización de los niños.