Hace unos días el departamento de innovación social del blog EUSKADI-INNOVA, se interesó por nuestra aventura en Utani y nos entrevistó. La verdad es que no era nuestra idea subir al blog una entrevista sobre nuestras aventuras, pero los amigos y cercanos que la leyeron coincidían en que era una buena foto fija de lo que estábamos haciendo y explicaba de forma más clara la idea del proyecto. Algo que ha costado hasta ahora que entienda la mayoría. Así que aquí va el “corta y pega” de la entrevista (si la quieres ver desde su blog entra por aquí):

“Nuestro objetivo es ofrecer ideas, plantar semillas para que los demás sigan cultivándolas”
Angel Herraiz, Utani
Definís Utani como un laboratorio social, ¿qué es lo que hacéis?
En Utani trabajamos buscando tres objetivos: ser útiles a la sociedad, que la tecnología sea fácil y humana y tenga más longevidad en el tiempo en lugar de ser tan complicada, y finalmente buscamos que lo que hacemos sea bonito porque creemos mucho en la parte emocional, en los sentidos, en la parte mágica de las cosas. Son tres ingredientes: utilidad, facilidad y sensibilidad. Tenemos en marcha proyectos enfocados a la cultura donde tratamos que ésta se acerque a la sociedad porque creemos que está muy lejos, se siguen colgando cuadros y la sociedad va por otro camino y a otra velocidad. Estamos tratando también de humanizar los hospitales con proyectos pediátricos con niños, y trabajamos temas relacionados con las generaciones, y con la educación.
Hace poco estuvisteis en LABoral, el Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón con el proyecto Ánimo, un taller de animación dirigido a personas con problemas de aprendizaje. ¿En qué consiste?
Ánimo está dentro de los proyectos educativos. Es una fórmula para retar la imaginación de los chavales, sean estudiantes o personas con problemas de aprendizaje. Consiste en un proyecto de animación donde hacemos pequeñas películas de una forma muy sencilla, con una tecnología muy intuitiva. Eso es lo que proponemos, una herramienta para que el profesor o el dinamizador estimule a través de la imaginación a chavales que están acostumbrados a las consolas y los juegos, que pueden ser magníficos, pero les viene todo dado. En este caso se encuentran con un papel en blanco o con una fórmula para guionizar y dimensionar un concepto. Queremos romper la unidireccionalidad, que a mitad de clase el profesor les rete en grupo preguntándoles “¿y ahora como convertís en animaciones lo que yo he explicado?” y todos participen en un proyecto de comprensión más plástico y estimulativo.
En LABoral estuvimos trabajando una semana con cien personas de diferentes centros con problemas de aprendizaje de todo tipo y la experiencia para nosotros fue muy buena, estaban orgullosos de los resultados, por muy sencillos que fueran. Nos encantó que con sonrisas o caras de satisfacción te digan que no estás haciendo el chorras, que es algo útil para ellos.
¿Cómo hacíais la animación?
Se trataba de hacer una animación muy sencilla, se puede hacer con las manos o con cualquier objeto porque consiste en una cámara que proyecta en una pared grande lo que tú estás moviendo, así que puedes utilizar lo que quieras. La idea es que puede estar en centros culturales, en clases o en escuelas de educación especial, pero la parte del profesor o dinamizador es básica, tiene que pensar y guiar la actividad, hacer un poco de crupier, no dejarlo como un simple juguete sino sacarle provecho.
Ánimo también está en un centro cultural de Birmingham.
Sí, y es lo mismo pero con más complejidad tecnológica porque en la animación participa una persona que hace de director de la película, moviendo las piezas y otra persona que a la vez que mira, también interactúa. Está en la galería The Public, donde se abrió una propuesta para que artistas digitales crearan instalaciones fijas donde la gente pudiera participar, crear una interacción entre el centro cultural y la sociedad. Entramos gracias a la colaboración de Zachary Lieberman, un artista americano que nos animó a meternos allí y nos ayudó tecnológicamente con la instalación. De ahí salió el experimentar en colegios públicos con una versión más sencilla, que para nosotros es lo más interesante del proyecto. La instalación de The Public es una versión más lúdica, más divertida, pero no es tan útil porque es demasiado compleja para introducirla en las clases.
Dentro de la educación tenéis también el proyecto Mesosfera, una mesa de aprendizaje.
Yo creo que esto tiene su origen en un arrebato por lo que he sufrido como estudiante y ahora estoy sufriendo como padre, que veo a los niños memorizando y pasándolo fatal con las capitales y las multiplicaciones y pienso ¿todavía estamos así? ¿Por qué? Si hay una tecnología que ellos conocen y que abre la posibilidad de metodologías más creativas. Pero preguntamos a profesores y directores y te das cuenta que hay mucha desorientación, hay miedo en este sentido porque ven que los estudiantes han tomado la avanzadilla y dominan unas tecnologías digitales que ellos conocen muy poco, algunos incluso han dado por perdida esa lucha.
Tenemos un 33% de fracaso escolar por desmotivación, por aburrimiento y eso es tremendo
Eso es lo que nos ha llevado a crear Mesosfera, que no es más que una herramienta. Se trata de una propuesta metodológica grupal multitáctil que sirve de punto de encuentro entre el profesor y los alumnos. El profesor da una explicación y después se lleva a un grupo de alumnos a este espacio y juntos participan de una actividad para enriquecer la teoría. Es una mesa táctil que no tiene contenidos ni está enchufada a internet, simplemente tiene unas funcionalidades para que los alumnos poco a poco vayan poniendo ingredientes juntos y eso se vaya enriqueciendo, como un plato cocinado por todos. Es una forma lúdica e interactiva de aprender, donde todos pueden dar su opinión y extraer una conclusión, generando una actividad de comprensión en vez de limitarse a escuchar. La mesa no es para nada el sustituto del profesor, es su aliado, porque sino tiene gracia o piensa un poquito en cómo hacer esa actividad será igual de aburrido en la mesa que en clase.
Mesosfera.
Ahora lo estamos testando en colegios, hemos estado en Sevilla y quizá dentro de poco estaremos también en LABoral. Nuestro objetivo no es vender una mesa, sino ofrecer caminos, ideas, que los demás puedan seguir enriqueciendo, los resultados que buscamos son a medio y largo plazo.
Trabajáis también en la humanización de los hospitales, con el proyecto Medicina de los Sentidos en el hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona, ¿en qué consiste?
En este proceso estamos aprendiendo mucho, es como una nueva profesión y tenemos que ser muy modestos y escuchar mucho. Cuando nos acercamos a Sant Joan de Déu encontramos un colaborador impresionante porque allí están haciendo cosas espectaculares. Poco a poco están introduciendo payasos, musicoterapeutas, arteterapeutas, están dándole la vuelta al espacio, humanizándolo. Estas terapias alternativas, o más humanas, que en realidad deberían ser normales, se están integrando dentro del cuadro profesional porque se está comprobando que son totalmente eficaces. En Sant Joan de Déu los payasos llegan cada mañana, se ponen la bata y como profesionales que están ahí en nómina tienen una reunión, van a ver la lista de niños que se operan ese día y se reparten las labores. Y ves que el cirujano, para quien al principio era surrealista tener a un payaso en su quirófano, ahora si no está ahí llama para que venga. Aquí también es necesario un cambio de mentalidad de los profesionales, el médico tiene que asumir estas nuevas situaciones porque son positivas.
Con ellos estamos construyendo un proyecto pensado con tecnología digital, para que los niños se sientan en un refugio y su estrés y ansiedad desaparezca, aunque todavía está en fase embrionaria. Se dirige a crear experiencias donde el doctor y el paciente puedan comunicarse mejor porque vemos que hay un vacío muy importante entre los chavales y los médicos, no se acaban de encontrar herramientas nuevas para que se comuniquen bien, para que el paciente conozca su enfermedad y la acepte, en seguida se recurre al peluche y los juguetes y ahí creemos que hay un camino importantísimo por recorrer. Queremos acercar el lenguaje de los médicos al que utilizan los niños
¿Habéis encontrado ejemplos similares inspiradores en otros hospitales?
Aquí, a nivel nacional, creo que se están haciendo muy pocas cosas. En Estados Unidos están súper acostumbrados a este tema, claro que son hospitales privados y eso hay que tenerlo en cuenta, pero en los pasillos ves a niños con un triciclo que lleva el suero incorporado, un juguete que se ha fabricado para que el niño lo lleve cuando está hospitalizado y pueda ir corriendo por los pasillos, o ves las habitaciones, cómo están pensadas para que se sientan como en casa. Hay más cultura en este sentido y el concepto de humanizar los hospitales no se entiende porque ya lo tienen integrado en su forma de diseñar el espacio y ofrecer servicios. En Inglaterra y el norte de Europa también está más extendido, se están probando cosas con tecnología interactiva, como un pasillo hacia el quirófano donde a través del movimiento los techos van cambiando de color para que el niño vaya distraído.
Has hablado también de proyectos relacionados con las generaciones.
Hace un tiempo estuvimos iniciando un proyecto con gente mayor en colaboración con la fundación Viure i Conviure de la Caixa de Catalunya. Vimos que a la gente mayor lo que les falta son personas que les escuchen, tienen mucha necesidad de contar cosas, que además pueden ser súper interesantes, pero muchos de ellos están en una residencia donde se sienten aparcados y todo ese conocimiento se queda ahí cada vez más apagado. Todavía es más difícil cuando estamos viendo que la tercera generación se está juntando con la cuarta, personas muy jóvenes jubiladas conviviendo en espacios sociales con gente que vivió la guerra civil jugando al dominó. Ellos no quieren estar moviendo fichas, quieren mover ficha en la vida, se sienten que pueden seguir aportando a la sociedad. Propusimos a la fundación lo que llamamos una “caja de voces”, un proyecto de memoria llevado a internet donde grabábamos una especie de cápsulas informativas con las cosas que tenían para contar. En esta nube de tags había desde información sobre macramé hasta testimonios sobre la batalla del Ebro, bricolaje, métodos para cultivar bien,… Miles y miles de conceptos para que los jóvenes tuvieran acceso a este archivo de memoria virtual. El proyecto lo iniciamos a nivel de Catalunya, pero hubo una coincidencia, el Ministerio de Industria inició el mismo proyecto con muchísimo más presupuesto a nivel nacional y entonces lo paramos. Aún así esperamos poder continuarlo, abriendo otro camino.
En vuestra web habláis mucho de ideas y proyectos que os gustan y os inspiran, como el laboratorio Waag Society de Amsterdam.
Es un medialab donde trabajan con la tecnología a nivel social en muchas áreas y para nosotros es una referencia, todavía no los conocemos pero tenemos muchas ganas de hacer algo con ellos. En general en Europa el sector social está mucho más trabajado, con más profesionales y más capacidad de desarrollo. También nos interesa mucho lo que están haciendo en el Citilab de Cornellá, un laboratorio social en la ciudad donde utilizan la tecnología para adaptarla a la sociedad, ofreciendo un espacio intergeneracional y multisectorial para tejer soluciones nuevas, creo que están haciendo cosas muy interesantes.



Utani is the initiative of a group of people aspiring to improve people’s day to day life a little. We bring to life useful (útiles), easy (fáciles) and attractive (bonitas) ideas for different social groups and their needs.
"Animo"
"Animo" es un proyecto lúdico de aprendizaje y comprensión.
"Mesosfera" Proyecto lúdico interactivo planteado para estimular y hacer más divertido el aprendizaje en la educación.
"Animo" THEPUBLIC, UK
Nuestro proyecto de aprendizaje y animación adaptado a un espacio artístico en Inglaterra.
La medicina de los sentidos
trabajamos en un proyecto para hacer más agradable y soportable la hospitalización de los niños.