Porque tiene que haber otra forma de aprender
Lo sufrimos la mayoría de los que ya tenemos unos años. Y seguimos viéndolo en las generaciones más jóvenes. Aprender sigue siendo, salvo escasas excepciones, un tedioso y largo tormento que se va arrastrando desde que inocentemente aprendes a escribir y leer hasta que un día te encuentras con un diploma en la mano buscando trabajo.
Tampoco nos hemos de extrañar. Nacemos, aprendemos, trabajamos y convivimos durante décadas dentro de estructuras y esquemas organizativos que van quedándose viejos y sin reflejos. Hasta que al cabo de cincuenta o cien años llega una revolución y se lleva como un ciclón todo lo que encuentra a su paso. A nosotros nos está tocando vivir una nueva revolución, esta vez no industrial sino socio-digital. La sociedad, gracias al uso de las nuevas tecnologías digitales, tiene hoy más poder que nunca. La unión de millones de “micropoderes” o individuos conectados (término utilizado por Javier Cremades) hace la fuerza. El micropoder de cada usuario al participar activamente en la red está generando el movimiento global de toda la sociedad. Los gobiernos, las ideologías, las instituciones se han quedado atrás.
Ayer nosotros las llamábamos “nuevas tecnologías”. Hoy nuestros hijos nos preguntan por qué lo de “nuevas”. Ellos viven de forma natural en “su” sociedad sobreinformada con todos los medios tecnológicos a su alcance. Y muchas empresas de consumo de ocio, como Playstation o Apple o Nintendo, han sabido acercarse “comercialmente” a ellos hablando su mismo lenguaje, utilizando sus mismos códigos, evolucionando tecnológicamente. Sin embargo la mayoría de alumnos siguen aprendiendo geografía o historia o matemáticas a base de libros y memorizar. Y no es cuestión de airear estadísticas, pero una razón de peso del creciente fracaso escolar esta directamente relacionada con el desfase cultural entre unas generaciones de educadores e instituciones, y otra de niños y jóvenes. Seguramente la desilusión y falta de imaginación de la generación de los “mayores” por saber acercarse, son dos factores que agudizan aún más esta distancia.
Raúl Almarcha, Vicepresidente de la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE) declaraba a Consumer.es recientemente: “No se intenta motivar al alumnado en su aprendizaje y se deberían incorporar nuevas metodologías más atractivas, como, por ejemplo, potenciar los medios audiovisuales”. También afirmó que “los alumnos deben sentirse partícipes de su educación”
Sin embargo ya hay colegios, pedagogos y profesionales de la educación en general que empujan para educar de otro modo. Están surgiendo nuevos métodos de educación basados en la estimulación, la participación, el juego, la experimentación fuera de los libros. Lo que creemos es que existe todavía un gap o distancia entre estos nuevos métodos y los alumnos. Simplemente porque falta encontrar puentes en su caso tecnológicos para conectar con ellos, para hablar su mismo lenguaje. (ejemplo interesante de método educativo con consolas de juegos en el aula)
Esta ha sido nuestra inquietud desde Utani, aportar nuestro grano de arena para acercar esos puentes. De hacer realmente que la tecnología deje de actuar esta vez como consola de juegos o móvil o navegador y se convierta en medio o plataforma para que el estudiante se sienta a gusto, cómodo y se sienta protagonista de su propio aprendizaje.
Mesosfera es para nosotros uno de esos puentes.


Utani is the initiative of a group of people aspiring to improve people’s day to day life a little. We bring to life useful (útiles), easy (fáciles) and attractive (bonitas) ideas for different social groups and their needs.
"Animo"
"Animo" es un proyecto lúdico de aprendizaje y comprensión.
"Mesosfera" Proyecto lúdico interactivo planteado para estimular y hacer más divertido el aprendizaje en la educación.
"Animo" THEPUBLIC, UK
Nuestro proyecto de aprendizaje y animación adaptado a un espacio artístico en Inglaterra.
La medicina de los sentidos
trabajamos en un proyecto para hacer más agradable y soportable la hospitalización de los niños.